La limpieza ha dejado de ser hoy sólo una necesidad para convertirse además en una demanda social, con connotaciones tan importantes como la conservación del medio ambiente, la salud, la imagen, el prestigio.
Limpieza es salud e higiene. Una limpieza insuficiente puede hacer detener una cadena de producción, causar infecciones, contaminar alimentos, desatar plagas, agudizar alergias.
Limpieza es cuidar el medio ambiente. Con la recogida de escombros en zonas naturales protegidas, con el reciclaje de envases de plástico, apostando por la limpieza ecológica profesional mediante el sistema de mono dosis de producto (+ ahorro, – residuos).
Limpieza es imagen. Evita el deterioro de edificios públicos, refuerza la imagen corporativa de las empresas.
Limpieza es prestigio, comodidad, poder adquisitivo. Calidad de vida.
El desarrollo profesional del sector, ha ido creciendo en paralelo al desarrollo social en toda Europa occidental, de tal forma que el volumen total del mercado Europeo se sitúa ahora en 33.960 millones de euros, operan 81.500 empresas y da empleo a 2,7 millones de personas.
Más de 380.000 trabajadores y 7.000 empresas en España creamos empleo, generamos riqueza, contribuimos a la mejora del bienestar. Pero la limpieza pasa desapercibida, actúa en la sombra, es una “gran desconocida” para la opinión pública, porque sólo se valora su aportación a nuestra calidad de vida cuando falta.

