La limpieza de cristales es una actividad que tradicionalmente se ha efectuado de forma manual, con unos rendimientos en mano de obra muy reducidos y con considerables riesgos para los operarios. Existen además innumerables trabajos que simplemente no se pueden realizar incluso ayudándose de andamios, plumas o elevadores. Esta dificultad provoca el rechazo de las empresas a aceptar encargos de limpieza de cristales y deja a muchos clientes finales insatisfechos. Si se añade la dificultad para contratar personal cualificado de manera estable, para muchas empresas de limpieza, esta actividad se torna en un obstáculo y no en una fuente de ingresos.
El sistema de limpieza denominado Agua Pura se convierte en un método que resulta rápido y eficaz. El agua tal como la encontramos en la red contiene una proporción variable (en función de las zonas) de micropartículas que permiten la estabilidad molecular del líquido comúnmente denominado agua. Los sistemas de agua pura conllevan un tratamiento de agua del grifo que elimina estas partículas produciendo gran cantidad de agua 100% pura con unos costes ínfimos. Al eliminar las partículas suspendidas en el agua, se obtiene agua químicamente pura. Aunque la diferencia a veces es de solamente unas 50 ppm ( partes por millón) que se eliminan, el agua así purificada adquiere unas propiedades muy curiosas, que resulta ser la base de la limpieza con Agua Pura.
Las moléculas de agua, una vez eliminadas las partículas ( sales, microorganismos, etc.) se vuelven muy inestables, ya que las moléculas de H2O “necesitan” una proporción mínima de partículas en disolución para mantener su equilibrio físico-químico. Una vez que se han eliminado, las moléculas se vuelven muy “nerviosas” e inestables, por lo que necesitan absorber cualquier rastro que encuentran a su paso para recuperar su equilibrio. De hecho, el Agua Pura es un agente limpiador muy poderoso y agresivo, por sorprendente que ello resulte.
Así, al arrojar Agua Pura sobre las superficies a limpiar, y al acompañar este baño de Agua Pura con un suave cepillado, el agua absorbe todas las moléculas que encuentra a su paso (suciedad), sean estas partículas grasas, cal, polvo, en definitiva, restos de suciedad de todo tipo. El Agua Pura se satura con la suciedad y cae al suelo. Las pequeñas gotas que quedan en la superficie son de Agua Pura, por lo que al evaporar no dejan marcas, ya que las marcas no las deja el agua en sí, sino los restos de cal y otras sales o partículas que encontramos normalmente en el agua del grifo. Aunque parece difícil de creer, ¡ NO es necesario secar ni utilizar productos químicos de ningún tipo !
Superficies para limpiar con Agua Pura
Esta tecnología se puede utilizar tanto para la limpieza de cristales como la limpieza de los marcos de ventanas y fachadas, los paneles metálicos, PVC, plásticos, etc. y en general todas las superficies lisas sobre las que el agua resbale, permitiendo la acción de absorción y caída. No es recomendable la utilización de esta tecnología en superficies porosas, ya que el agua penetrará en los poros, absorberá la suciedad pero al quedarse en los poros no podrá evacuar la suciedad, y al secarse no se habrán eliminado los restos de suciedad.
Sin embargo, en la limpieza común de fachadas acristaladas, cepillando en primer lugar los marcos y hendiduras, se hará “salir” toda la suciedad, y al terminar el trabajo, tanto los marcos, hendiduras como las superficies planas, quedarán totalmente desposeídos de restos de suciedad y al no utilizar jabón, tampoco quedarán restos que atraigan rápidamente la suciedad. De alguna manera, más que limpias, estas superficies quedarán prácticamente “estériles”, por lo que el efecto de la limpieza será de mayor duración y de mejor calidad que la obtenida con los sistemas tradicionales que utilizan jabones.
Asimismo se evita el efecto “esquinero” que, en muchos casos, se produce con la limpieza con rasqueta, ya que los operarios tienden a dejar en las esquinas de los cristales un surco triangular sin limpiar, desde donde se atrae mucha suciedad y desde donde caen “lágrimas” que a veces arruinan el esfuerzo de un día de trabajo. En el caso del Agua Pura, es importante remover la suciedad de los marcos con un cepillado previo, ya que el Agua Pura, al ser tan agresiva, pone en solución todas las partículas acumuladas durante años de restos de jabón. Una vez limpia una superficie con Agua Pura por primera vez, la segunda limpieza y sucesivas son infinitamente más rápidas, ya que poco a poco se va dejando una superficie impoluta que no acumula ningún resto, lo que permite una limpieza de mantenimiento todavía más rápida y efectiva.
Ventajas fundamentales de los Sistemas de Agua Pura
1 La seguridad. Al trabajar desde el suelo, se eliminan los riesgos de trabajar en altura (resbalones desde escaleras, caídas desde elevadores, plumas o andamios, etc.)
2 La economía. Al no tener que secar a mano, y eliminar la técnica de enjabonado-aclarado-secado, una sola pasada superficial (sin presión ni precisión), permite limpiar hasta 400 m2 por hora, frente a los 50m2 por hora que puede hacer un cristalero con el sistema tradicional, lo que supone 8 veces más rapidez, o si se prefiere, que un operario con un sistema puede realizar el trabajo de un equipo de 8 operarios. Además, la rapidez en la limpieza permite optimizar las rutas de trabajo, ya que, al acabar antes, se evitan dobles desplazamientos y se eliminan tiempos muertos. Otra gran ventaja económica es el ahorro de costes de alquiler de medios de elevación y del tiempo empleado en coordinar su instalación. Por ello, los clientes suelen amortizar los equipos en menos de seis meses: es como si de repente adquiriesen un equipo de 8 operarios y un elevador.
3 La accesibilidad: Allí donde se puede ver en línea recta, se puede limpiar, sin que los retranqueos, jardines, rampas u otros obstáculos impidan el acceso a los operarios o a los sistemas de elevación.
4 Calidad: La calidad de la limpieza es uniforme para todos los operarios, ya que todo el mundo sabe cepillar, y al no dejar trazos de jabón, la limpieza es más duradera, sin efecto “esquina” y sin restos de jabón seco.
5 Laborales: Un operario no especializado puede aprender a manejar un sistema en 20 minutos, por lo que todos los operarios se convierten en cristaleros especializados. Además, los clientes suelen confirmar que la utilización de los sistemas resulta muy motivadora ya que se eliminan muchos riesgos, por lo que los operarios, clientes finales y responsables de riesgos suelen recomendar esta tecnología como la tecnología más segura para realizar tareas de limpieza de fachadas. Así como resulta difícil encontrar y retener a peones especializados de calidad, estos sistemas permiten que uno solo de ellos realice el trabajo de un equipo de 8, ahorrando no sólo los costes directos salariales, sino los problemas derivados de absentismo, enfermedad o conflictividad laboral que supone manejar un equipo de 8 personas en vez de una sola. De esta manera es mucho más sencillo contratar personal para limpiar cristales puesto que no hay que encontrar un cristalero especialista.
6 Ecología: No utiliza ningún producto químico y el agua utilizada es perfectamente reciclable.

